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jugando septiembre 23, 2007

Posted by hsolo in amigos, ella.
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Recuerdo que hace ya un buen puñado de años entré en algo así parecido a un casino,
invitado por algunos de mis primos y, especialmente, el padre de éstos.

Quizá debería llamarle “tío”, pero no lo haré en el aspecto familiar del término, ya que su ludopatía llevó a la ruina a su familia y, por consiguiente, a mi tía de sangre (su esposa en aquellos tiempos) y mis primos.

El caso es que ese tío nos dio unas cuantas pesetas, pongamos que un buen billete de color rojo, para que nos lo jugáramos como quisiéramos.

ruletaUno de mis primos lo apostó a no sé qué y, lo perdió.

Otro apostó la mitad, reservándose la otra mitad para acciones con resultado más conocido de antemano.
La otra mitad, la perdió.

Y yo… yo me tomé unos cuantos cubatas con ese billete.

El caso es que, por lo general, nunca me ha gustado apostar, a menos que sepa de seguro que voy a ganar.

Excepciones: la Primitiva, la Quiniela de fútbol y, en general, cualquiero cosa del Patronato de Apuestas del Estado.

De pequeño siempre me gustaron mucho los juegos de mesa, no sólo de tablero, también las cartas o el dómino. Aunque, obviamente, me gustaba ganar, las pocas veces que jugaba apostando, la satisfacción de ganar jamás compensaba las derrotas. Vamos, que tengo un amigo al que no le gusta perder ni la noción del tiempo.

Y aunque he notado que últimamente mi afición por jugar se limita a unas pocas partidas de Risk o Trivial Pursuit, subyace en mí un pequeño espíritu juguetón.

Todo esto para explicar que he hecho una apuesta con Mi Chica en la que los dos estamos convencidos de ganar. Por otro lado, la apuesta ha conseguido que, aunque ganara ella, me voy a reir muchísimo.

Abro paréntesis: no voy a explicar qué nos hemos jugado, quizá lo explique cuando acabe la apuesta y el perdedor tenga que… Cierro paréntesis.

La cosa comenzó hace unas cuantas semanas, cuando Mi Chica y María se conocieron.

Maitena

Los antiguos lectores de mi blog, de mi anterior blog, no necesitarán que les presente a María.
Pero haré un pequeño resumen: María es chica que trabaja en mi misma empresa, aunque nunca hemos trabajado juntos, que digamos que en su día me hizo “tilín“, pero que cuando lo pienso me pregunto “qué demonios vi“.

El caso es que ambas féminas se conocieron y, para mi sorpresa, María se mostró dicharachera con Mi Chica.

Para mi sorpresa porque en mi grupo de amigos, María siempre ha sido la chica tímida y reservada.
Cierto es que a mí no me lo parece tanto, pero con la realidad a la vista, no me lo parece tanto hablando de tú a tú con ella, porque en grupo es verdad que parece que se aisla y sólo escucha.

Pero ese día no, lejos de ese status al que nos tiene acostumbrados, se puso hablar con Mi Chica. Y Mi Chica, a la que nos quedamos los dos solos, no tardó en decirme que… “a esa chica le haces tilín

juas!

juas!

y juas!

Tras eso, habré visto a María tres o cuatro veces…
veces en que…

María: ¿cómo está Tu Chica?

Lo cual no debería sorprenderme, sino fuera porque excepto mi familia directa, es la única persona que me pregunta cómo está Mi Chica con regularidad.

El caso es que Mi Chica, entre risas, se ha apostado conmigo que antes de final de año, María hará algún gesto para quedar conmigo a solas y quién sabe qué insinuar.

He decir también que Mi Chica, aunque no duda de mi sinceridad al reconocer que he perdido si ello sucede, sí que duda de mi capacidad para reconocer ese hecho, es decir, para percatarme de que está llamando mi atención, o dicho de otro modo, para identificar las sutiles señales de la chica.

señales

Quizá mi amiga Sara tenga razón, pues siempre definió a María como una chica que quiere dejarse puertas abiertas y que está tan agusto con su vida que no se plantea nada con nadie en la actualidad, pero que, como a todos, la edad no perdona y se dejaba esa puerta por si se le ocurría iniciar algo en el futuro.

Y según tanto Mi Chica como Sara, acaba de descubrir que una puerta se le ha cerrado, según ellas “una puerta interesantísima

Abro paréntesis: opinión que no comparto, obviamente, pues me parece una exageración sin precedentes. Cierro paréntesis.

y descubrir que ese HSolo al que creía siempre disponible y accesible se ha ido, le ha picado su amor propio.

El tiempo dará o quitará razones, pero yo estoy seguro de que, aunque así fuera o fuese, es tan sumamente tímida, tan poco activa ni dispuesta a tomar ningún tipo de iniciativa que no va a hacer nada.

por buen camino

Escuchando Monty Python – Always Look On The Bright Side Of Life

La vida es un juego del que nadie puede en un momento retirarse llevándose sus ganancias.
André Maurois
(1885-1967) Novelista y ensayista francés.

el doble de bueno septiembre 7, 2007

Posted by hsolo in ella.
17 comments

cuando alguien afirma rotundamente que ha pasado el mejor día de su vida me quedo dubitativo y me pregunto cómo de malos, o poco buenos, deben haber sido todo el resto de días para recordar uno tan especialmente.

Sin embargo, por una vez, y sin que sirva de precedente,
estoy más que convencido de que este mes de agosto he pasado los 12 días seguidos mejores de mi vida.

No recuerdo un período tan seguido y largo de felicidad desde… desde… yo creo que desde que Gutenberg inventó la imprenta.

Abro paréntesis: aunque, con la de libros que había, mira que escoger la Biblia… en fin. Cierro paréntesis.

El caso es que estas vacaciones han sido casi perfectas.
Digo casi porque la perfección no existe y, de existir,
sería parecido a unas vacaciones perpetuas, un ir y volver y un no parar.

aviónAunque, de hecho, si lo pienso, una de las cosas buenas e ineludibles de las vacaciones, es…
el regreso.
Porque, aunque mi familia no acabe de verlo claro, desde hace unos años, en mis vacaciones tengo que realizar algún viaje, o como mínimo, una estancia fuera de mi hogar.

Esa pena o morriña que le entra a uno el día que tiene que regresar,
a mí me resulta recompensada al pensar que vivo en una Ciudad excepcional,
y que el regreso supone que, tarde o temprano, volveré a marchar.

De todas formas, sé de buena tinta lo que ha hecho excepcional estas vacaciones,
lo que ha hecho que considere que he pasado los mejores 12 días de mi vida,
y no ha sido el destino, que ha sido magnífico,
ni las fiestas, jolgorios, risas y algarabías,
no ha sido el tiempo meteorológico, los paisajes o los lugares donde he dormido,
sin lugar a dudas, lo que ha dado ese plus a todo esto ha sido…

LA COMPAÑÍA DE MI CHICA.

Sin lugar a dudas, cualquier cosa, compartida con la persona adecuada, sabe el doble de buena.

ilusión

Escuchando Placebo – The bitter end

La historia es un incesante volver a empezar.
Tucídides
(460 AC-396 AC) Historiador ateniense.