jump to navigation

a trabajar! agosto 31, 2011

Posted by hsolo in trabajo.
1 comment so far

Hay quien dice que lo más duro de volver de vacaciones no es el primer día, sino los siguientes.

Pues bien, hoy no es mi primer día después de vacaciones, y, efectivamente, qué duro está siendo…

Anuncios

tú y yo también somos parte del problema junio 22, 2011

Posted by hsolo in trabajo.
2 comments

Estoy cansado y, como dirían otros, INDIGNADO.

En esta crisis nada más que oigo echar las culpas a otros del desastre en el que estamos. Y que conste que yo mismo formo parte tanto personal como profesionalmente del sistema capitalista en su máxima expresión. Pero es que este sistema y la democracia que conocemos hasta hoy se han demostrado como “los menos malos” de los sistemas conocidos.

Todo esto viene a lo que me ha pasado hoy en el trabajo.

Abro sentido figurado: mi empresa se dedica desde hace más de 125 a garrapiñar

Abro paréntesis: hacer almendras garrapiñadas y otros frutos secos. Cierro paréntesis.

De siempre hemos tenido tiendas donde vender nuestras garrapiñadas. Cada vez más y más tiendas e incluso hemos comprado las tiendas de otros y las hemos hecho propias. Cientos de tiendas a las que la gente entra de forma voluntaria a por sus garrapiñadas.

Incluso, desde hace unos años, nos hemos decidido a vender garrapiñadas en otro tipo de establecimientos. Tú vas a comprarte un reloj, por ejemplo, y una vez lo has comprado el vendedor te ofrece una garrapiñada que aceptas o no. Esta garrapiñada no es gratuita, no es una muestra, es una garrapiñada de alta calidad y sabor y, por tanto, hay que pagarla. Los que las recogen de los árboles, los que las llevan a las fábricas, lo que las garrapiñan, los que las llevan a las tiendas… y muchos otros que están detrás de las garrapiñadas, también tienen que comer y quieren cobrar su sueldo a final de mes.

La garrapiñada la puede pagar el cliente que se compra el reloj, pero le va a salir más cara que si la compra en nuestras tiendas, claro. O se la puede regalar el vendedor del reloj, asumiendo éste el coste. A éste le cobro un poco menos que en el anterior caso, pero siempre más que en nuestras tiendas.

No obligamos a comprar la garrapiñada junto al reloj, si quiere, que se pase por nuestras tiendas y tendrá su garrapiñada sin reloj. O si quiere, pague el reloj sin garrapiñada. Hay vendedores muy listillos que dicen “si quieres reloj, te tienes que quedar la garrapiñada” a mi esa práctica no me gusta y no la bonifico, aunque me consta que mi competencia lo hace. Eso sí, si aceptas esa garrapiñada que sea con las condiciones que yo te digo, no las que tú quieras.

Mi trabajo consiste, básicamente, en ir a ver relojerías y ofrecerles que vendan garrapiñadas.

Abro paréntesis: insisto, hablo en sentido figurado. Cierro paréntesis.

Pues bien, hoy he ido a ver a una asociación de relojeros y les he explicado las excelencias de nuestras garrapiñadas. Ellos me han hablado de las excelencias de sus asociados y estamos de acuerdo en que podemos hacer negocio juntos.

Le he ofrecido X euros por cada relojero que me presenten y se haga cliente mío, ofreciendo nuestras garrapiñadas.

Aquí viene mi indiganción, no sólo les parece poco cobrar X por, simplemente, presentarme a alguien, sino que además quieren una comisión por cada garrapiñada que venda un relojero asociado suyo, saltándose por todo el morro la LOPD y la opinión de su propio asociado, quien con toda la razón del mundo podría montar en cólera conmigo por pagar a otros por el trabajo que hace él, que ya le cuesta vender un reloj cuanto más un reloj con garrapiñada.

Además, esto supone que dicha mafía asociación no sólo cobraría hoy, que me lo acaba de presentar, dentro de 5 años si el relojero sigue vendiendo mis garrapiñadas, la asociación sigue cobrando sin mover un músculo. Por no contar con qué pasaría si el relojero se da de baja de la mafia asociación pero sigue vendiendo relojes con garrapiñadas. Yo no me entero de las bajas de la mafia asociación… ¿y les voy a seguir pagando?

Yo tenía dos opciones:

aceptar, subiendo el precio de la garrapiñada, pongamos que 1 euro, y dándole 0.50 euros a la mafia asociación. Eso supondría que incluso yo sacaría más margen de la operación y mi jefe me premiaría.

Abro paréntesis: ¿véis como puede subir la inflación tontamente? Cierro paréntesis.

mandarlos a tomar por culo y decirles que pagar pago por un trabajo como es decirle a los joyeros que se interesen por las garrapiñadas, pero pagar por el trabajo de otros ni de coña.

He optado por lo segundo, pero con buenas palabras.

Conclusión: no he hecho negocio, no van a aumentar mis ventas y no voy a cobrar bonus.

Corolario: hay menos gente saboreando nuestras garrapiñadas.

Cierro el sentido figurado.

Ahora imaginad que no son relojes sino un bien necesario, casi primera necesidad, y que mi empresa no vende garrapiñadas sino un complemento que para muchas personas es necesario para adquirir el producto de forma que, sino es así, no se puede permitir ni el reloj. He privado a mucha gente de su reloj por culpa de una gentuza que quiere beneficiarse “by the face“.

¿He hecho bien?

No lo sé, lo que sí sé es que como no nos pongamos nosotros mismos en plan serio a trabajar bien, y no quiero decir trabajar más, sino trabajar mejor y mirando más allá de nuestro propio ombligo, no saldremos de esta.

Nota: si alguien me lee desde hace años recordará que hacía algo relacionado con la informática. Sigo en la misma empresa, pero me pasé pasaron a las ventas. Y es que hoy día muy poca gente necesita que le expliquen cómo funciona una web.

tenemos chica nueva en la oficina julio 10, 2007

Posted by hsolo in trabajo.
12 comments

mi departamento es, casi por definición, un pozo de testosterona. Históricamente, ha sido un reducto que rozaba el machismo. El machismo ese de chiste barato y pandereta, porque a la hora de la verdad, todos unos calzonazos con sus parejas

Abro paréntesis: que los conozco desde hace muchos años, y conozco a sus parejas. Cierro paréntesis.

Así que las únicas féminas que veíamos y vemos, están en departamentos “horizontales” que nos dan soporte.
La cosa está cambiando, muy poco a poco, todo gracias a, como no, al más machista de todos: el jefe.
Se ha incorporado una mujer a nuestra función, y cada vez hay más soportes.

CleopatraHoy nos han presentado a una chica nueva que nos dará soporte.
A partir de aquí, la llamaré Cleopatra.

Compañero1: Pues está rica Cleopatra, no?
HSolo: Ein? qué? sí, sí
Compañero2: Ya era hora alguien así, no?
HSolo: sí, sí…
Compañero3: Comenzaba a estar cansado de vuestras caras… siempre hombre, hombres, hombres…
HSolo: sí, es mona…
CompañeroX: ¿tú estás o no estás? ¿o estás tonto?

Lo que estoy es…

Pero sí, objetivamente, Cleopatra es mona y tengo un amigo que hasta diría que guapa… supongo.

situación

Escuchando Vaya con Dios – Nah neh nah

Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.
  Ernesto Sábato
(1911-?) Escritor argentino.

jefe y machista, lo tiene todo mayo 30, 2007

Posted by hsolo in trabajo.
14 comments

tengo un amigo que tiene un jefe que es un (…) y un (…) y además un (…)
Nota: substitúyanse los puntos suspensivos por adjetivos descalificativos y, barra, o expresiones despectivas tipo “hijo de la gran aquélla

De hecho, por la casuística de mi empresa y la cantidad que somos, tengo varios jefes, a los que mucho o pocos, les gusta mandar en su terreno.

martillo “fijador”Tengo un jefe comercial y jerárquico que me fija objetivos y me fija el sueldo, el cual ha fijado en poco para lo que gana mi empresa. Con este jefe hablo poco, a pesar de que tengo su despacho a pocos metros de mi mesa. Los números salen y él no se mete en cómo lo hago.

Tengo unos jefecillos de esos que, aunque no son nada directos míos, les gusta la jerarquía. Comparto visitas con comerciales y los jefes de estos, en ocasiones, se creen con derecho a mandarme. Como hasta ahora no hay quejas con los comerciales, no hay quejas con sus jefes.

Y tengo un jefe, (…), (…) y (…), al que podría llamar operacional. Es el que conoce los productos que comercializamos y nos propone estrategias.

¿He dicho “propone“?

Cuánto le gustaría a él imponerlas pero, hoy por hoy, no puede. Sólo puede proponer

El caso es que lo conocí hace muchos años, cuando los dos éramos unos pelagatos.

Abro paréntesis: extraña profesión la de pelagatos… muy extraña, pardoce. Cierro paréntesis

Bueno, yo lo sigo siendo.

Él aprendió a (…) y a poner el (…) para dar goce y disfrute a los árboles que le cobijaban.

a cobijo

 Y luego supo (…) y poner el (…) a los nuevos árboles que sustituyeron a aquéllos.

En esos años aprendí mucho de cómo no quiero ser, pues a su manera de conseguir las cosas se unen
sus altibajos emocionales, sus puñaladas traperas,
su racismo, su xenofobia, sus mentiras
y su astucia para cubrirse las espaldas.

Un día de estos, alguien le pillará en un renuncio.
Porque un día, lo que ayer me dijo por teléfono, lo dirá ante la persona equivocada o por escrito.

Ayer no se le ocurre nada más machista que decirme “porque la clienta no está buena, sino te diría que te la tirases ya mismo con tal de que fime, que firme ya!”

ni que fuera miss universo

Escuchando Taxi – Tu oportunidad

El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.
 Jonathan Swift
(1667-1745) Político y escritor irlandés.